La maleta del padre de Pamuk
No se si es el mejor momento, pero después de un fin de semana tan largo y tan raro, la verdad es que me apetece retomar aquellas reflexiones generacionales que inicié en este blog aunque sólo sea para disminuir el nivel de provocación que habían adquirido los últimos posts.
Hay una metáfora estupenda que he leído este finde y que me recuerda mucho la herencia que en mi opinión tiene que definir mi generación para dar con los nuevos objetivos de la izquierda.
Veréis Orhan Pamuk, es un escritor turco al que le han dado el Premio Nobel de Literatura de este año. Hace unos días pronunciaba una conferencia en Estocolmo en el que al margen de fijar sus puntos de vista literarios, hacía un recorrido autobiográfico de su carrera. Pamuk detestaba a su padre, se llevaba fatal con él y probablemente su decisíón de dedicarse a escribir profesionalmente a los 23 años, tuviera que ver bastante con aquella relación. El padre de Pamuk era un tipo extremadamente culto y tremendamente vividor. Con frecuencia abandonaba a su familia durante meses y se iba a París a compartir tertulia con sus amigos intelectuales, a conocer nuevas tendencias, ver exposiciones, saborear los cambios de su tiempo en una palabra. Una plácida vida de reflexión y fiestas, de risas y placer. Dos años antes de morirse, le entregó a su hijo una maleta llena de papeles y le dijo que era todo lo que había escrito durante ese tiempo, que no tenía idea de si era bueno o malo, pero estaba seguro que su hijo podría valorar si merecía la pena o no que fuera publicado. Pamuk confesó el tremendo pánico que le producía abrir esa maleta. Tanto miedo le daba encontrar en ella algo malísimo como lo contrario, como descubrir que su padre hubiera sido un gran escritor, mejor que él, incluso.
A mi me parece que a esta "mi" generación, nacida a la sombra de los revolucionarios de los 60, nos ha tocado exactamente abrir esa maleta. Aquellos progres que exploraron a Marx hasta convertirlo en Bibilia, que radiografiaron a Troski, que inventaron el amor libre, que coquetearon con las drogas, que levantaron adoquines que pasearon claveles por media europa y leyeron poemas pacifistas por toda la costa este de EEUU, siempre fueron para nosotros mucho más que un alter ego, el alter ego del fracaso, porque no sólo inventaron la izquierda moderna, la hicieron fracasar ya que no sólo no nos consta que hubiera playas debajo de los adoquines, sino que además dedicaron su vida adulta a demostrarnos que todo aquello no llevaba a ningún sitio. Nos hicieron un camino y luego nos lo borraron.
Ayer mismo lo decía Goytosolo: " Menos mal que nunca fui comunista, así no pude ser anticomunista y acabar en la extrema derecha como casi todos los de mi generación". Pero una amiga mía me lo expresó mucho mejor hace muchos años, cuando le regalé una de las primeras novelas de Juan José Millás, "La soledad era ésto". Recuerdo que le dije: " te gustará es una crítica muy dura a la generación del 68", ella leyó la solapa y la edad del autor y me dijo " no me gustará es otro psicoanálisis de generación ¿ porque no nos dejan a la siguiente generación que destruyamos su mito en vez de hacerlo ellos también"?.
Reinventaron la izquierda pero sólo para su propio placer, para su propio mito, no trasladaron todo aquello a la realidad. Hicieron como el padre de Pamuk, pero sólo Pamuk fue el escritor y después de aquella historia de libertad sexual, es Zapatero ,que no andaba por allí, el que aprueba el matrimonio entre homosexuales (en 2006). Después de Vietnam, vino Irak, porque no hubo nadie que se quedara para traducir a política aquello de la paz. Después de los derechos civiles y de la igualdad entre sexos, no vinieron ni más derechos, ni más igualdad y sólo los nietos de la guerra se atreven ahora a reinvidicar el valor de quienes la perdieron.
Esa es la maleta que nos dejaron, llena de papeles, de ideas, que seguramente siguen siendo válidas y creo que mentiría si dijera que no son referencias para nosotros, pero nosotros tenemos el derecho a escribir la historia, esta historia y seríamos muy poco inteligentes sino recogiéramos todo aquello que nos sirva de aquella maleta, lo único que no nos sirven son los héroes, sus papeles sí.
Después de todo, tal vez el mundo esté cambiando. Hoy ha muerto Pinochet ( a los 91 años y en libertad) así que a los viejos luchadores de los 60, les quedan cada vez menos enemigos
Manu

5 Comments:
En realidad, querido Manu, a todo lo que dices en tu "post", no puedo decir sino una palabra: "Amén". Cuanta razón tienes. Sólo hay un conjunto de personas que acumulan, solidariamente, mayor sabiduría que tú en estos últimos posts: tus amigas. Creo que ya sé el libro que debes escribir sin falta. No es de cuentos, no es una novela, no es un tratado sobre la política como la décima bella arte. Tienes que escribir el libro "Lo que me explicaron mis amigas". Si relees, últimamente, algunas de las mejores claves de lectura de tus opiniones se resumen en las aportaciones que transcribes de la amiga de turno que aparece en tu recuerdo. Deberías hacer un libro de mediano tamaño con breves capítulos, una página o dos, en cada ítem contarías una situación (estoy viendo una película porno porque Pedro y Rafa no admiten a Gonzalo Suárez; le regalo a una amiga una novela de Juanjo Millás) y la respuesta que le da tu amiga. Quizás pudieras incluir, del mismo modo, reacciones de tu madre, tu hermana, tu esposa y tu hija, quizás no son sólo tus amigas, seguramente la sabiduría la acumulan las mujeres de tu vida, tú sólo eres el crisol donde cristaliza el auténtico saber, el femenino.
Cuando lo hayas escrito, avísame, que yo te busco el editor (creo que a ese rol lo llaman "agente").
Buenas noches.
Bueno Sergio creo que en esta ocasión tienes toda la razón en lo que escribes, salvo en eso de llamarme "crisol" ( ¿ es un insulto o algo peor?-.), pero es verdad que siempre y hasta donde yo recuerdo, cerca de un acontecimiento importante hubo siempre una amiga importante y tan es así que en mi narración de recuerdos cuando no la hubiera la invento.
Aún así no creo que llegue a escribir nunca ese libro, yo soy como el padre Pamuk, dejaré una maleta como única herencia a los niños
Manu
Dejarás una maleta como herencia, y ¿dejarás a otros la responsabilidad de abrirla? ¿no es esa la salida fácil?
SOY DE TU GENERACIÓN, DE TU TIERRA, COMPARTO ALGUNA DE TUS IDEAS.
TENEMOS MUCHOS CONOCIDOS COMUNES
PERO...¿QUE SERIA DE NUESTRAS VIDAS, DE LAS DE NUESTROS ANTEPASADOS, LA DE NUESTROS HEREDEROS,... SIN MALETA?
PERO... YO SOBRE TODO EN ESTAS FECHAS, LAS ABRO, TIRO TODOS LOS PAPELES VIEJOS, LOS MAS "USADOS"; Y RENUEVO...
RENUEVO SIENDO FIEL A MI RAIZ Y A MIS PRINCIPIOS...
CONFIO QUE MIS HIJOS HAGAN LO MISMO EN UN FUTURO, SIN OBLIGACIÓN DE GUARDAR NADA, PERO CON LA IDEA FERREA DE QUE SUS ANTEPASADOS SEMBRARON PARA QUE ELLOS RECOGIERAN.
UN BESO MANU
FELICES FIESTAS
APROVECHO, PORQUE EN PERSONA LO IMAGINO COMPLEJO
Bueno, la verdad es que sí que es una salida fácil, pero yo soy partidario de salidas complejas y sólo adopto las fáciles ( ¿contradicción o cinismo?, no lo sé)
Por otro lado es verdad que en todos los tiempos ha habido maletas, aunque no se porque creo que mis hijos valorarían más una herencia llena de propiedades y dinero. De momento lo único seguro que tendrán es una hipoteca, porque no pienso llegar a pagarla entera.
Manu
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